viernes, 30 de mayo de 2014

Tóxicos que acortan la vida

Algunas sustancias a las que estamos expuestos a diario aceleran el envejecimiento y pueden marcar la diferencia entre cumplir años con salud o con achaques

La edad biológica depende del estado de nuestro material genético y no de la fecha de nacimiento
¿Por qué algunas personas conservan una buena forma física en la vejez mientras otros apenas pueden moverse? La respuesta, al menos en parte, podría estar en el ambiente en que viven y las sustancias nocivas a las que están expuestos, según un trabajo de revisión que se publica en la revista “Trends in Molecular Medicine”, del grupo Cell.

"La tasa de envejecimiento fisiológico, o molecular, difiere de unas personas a otras, en parte a causa de la exposición a 'gerontógenos', los factores ambientales que afectan el envejecimiento", explica Norman Sharpless de la Universidad de Carolina del Norte.

"Igual que el conocimiento de las sustancias carcinógenas ha sido importante en la biología del cáncer, la identificación de los agentes gerontógenos podría beneficiar el estudio del envejecimiento. Al identificarlos y evitarlos podremos influir en el envejecimiento y la esperanza de vida".

En el futuro, los análisis de sangre que evalúan los biomarcadores de la edad molecular podrían utilizarse para comprender las diferencias entre los individuos en las tasas de envejecimiento. Esas pruebas pueden medir las principales vías implicadas en el proceso de senescencia celular o modificaciones químicas que distintos compuestos del ambiente ejercen sobre el ADN.

Un buen biomarcador es la longitud de los telómeros, los extremos de los cromosomas. A medida que las células se dividen, estos se van acortando, por lo que pueden considerarse como un reloj celular que mide la edad biológica.
A diario convivimos con algunos de esos potenciales “aceleradores” del envejecimiento.


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